sábado, 27 de septiembre de 2008

Un día en Finlandia

Siempre he sentido curiosidad por aquellos países a los que probablemente nunca viajaré y que solo conozco por algún dato: un deportista, un paisaje, un hecho histórico. Por Mikka Häkkinen supe algunas cosas de Finlandia. Hasta que Claudia Ulloa, cuando estrenábamos amistad en la FIL Lima, me dijo: ¿sabes algo de Arto Paasilinna? Me mostró un libro: Delicioso suicidio en grupo. "Yo he leído otras cosas de él, pero éste debe ser bueno también". "Claudia, con ese título me lo tengo que comprar de todas maneras (aunque cueste cientonueve soles)".

Leamos solamente el comienzo:
"El enemigo más poderoso de los finlandeses es la oscuridad, la apatía sin fin. La melancolía flota sobre el desgraciado pueblo y durante miles de años lo ha mantenido bajo su yugo con tal fuerza, que el alma de éste ha terminado por volverse tenebrosa y grave. Tal es el peso de la congoja, que muchos finlandeses ven la muerte como única salida a su angustia. Una mente taciturna es un enemigo aún más encarnizado y temible que la propia Unión Soviética".

Voy en la página 87, sentada en uno de los asientos del bus que conduce a los suicidas a ninguna parte.

Curiosa como estoy por Finlandia, vi Mieheb Työ, la segunda película del agudo Aleksi Salmenperä. Trabajo de hombre retratra la vida de un desempleado que decide ofrecer sus servicios sexuales, para poder mantener a sus hijos. Las clientas, como es de suponer, van desde la culposa que solo quiere que la peinen, la enferma mental, la gorda que busca la venganza, las amigas que complotan para contratar a un stripper. Y la esposa no sabe nada, mientras él arregla y arregla la casa, porque antes había sido el mejor de los obreros.

Tanto Delicioso suicidio en grupo como Trabajo de hombre muestran el desempleo o la falta de ocupación (la sensación de inutilidad cuanto todos los demás son productivos) en uno de los países que, curiosamente, tiene la más alta calidad de vida del mundo, junto con Suiza y Canadá. Es inevitable dejarse atrapar por el delicioso humor negro.

2 comentarios:

zeta dijo...

Le faltó el brote de atentados contra colegios y esas cosas. En Filandia se está volviendo una moda. No he visto nada de lo que menciona, pero suena bueno. Cabe resaltar que los libros están muy caros, y no sé a quién echarle la culpa, si a escritor o a la empresa o al gobierno, si sabe algo al respecto avíseme. En el bus todos parecen potenciales suicidas, siempre mirando a la nada, incómodos, con algunas cosas que se desparraman por las piernas, uno que otro mañoso, etc. Todos con un ánimo de que se estrelle el carro o atropelle a alguien. Lo de sentirse inútil es grave, debería llamarle el síndrome del poeta, aunque medio mundo literatio se me iría encima, por lo que es mejor llamarse "el estado quieto"... La gente debería leer más a Gasset...

Christian dijo...

hola katya .

Hay una cosa extraña ... rara ahi justamente donde tu indicas .Y pasa tambien en el perú.no es solamente señalar la soledad como pieza deseada o angustiante ... es una cosa que va mas alla.

Se me hace por eso katya pensar en el Otro no el autre(otro en frances) semejante que es distinto a mi o a ti y que puede cautivarte si tiene una mirada que tu reconoces un nose que .. no de ese otro no .Es el Otro como la cultura que es y no es distinto a nosotros y donde nosotros vinimos a convivir .La cultura que señaliza pautas cognitivas del hilo de la vida ... del estilo :si tu eres esto solo asi sobreviras..Es a eso a lo que me refiero ..pero no solo es un simple señalamiento sino que ya viene en cierta forma provisto de vacio cuando se accede a èl ."eres un buen pretendiente porque tu quieres ser papa " digamos un señalamiento en el cual la conciencia propia no esta marcada no hay una voz de uno que diga que acepte ese señalamiento del Otro.
yo he tenido alumnos canadienses y nunca me iria a vivir alla (jeje o me iria y regresaria al toque jaja).

yo diria que de algun modo hay que hacer que uno busque en la cultura lo que esta le puede dar aunque no necesariamente se le encuentre sino que simplemente ocurra algo que estaba escondido detras de nuestras propias narices cuando no lo habiamos querido ver ...
tal vez katya tal vez .