
domingo, 13 de julio de 2008
Libros para Betancourt

sábado, 12 de julio de 2008
Palabras para Poe, Borges y Bioy Casares

Conferencia de prensa contra la censura en la FIL LIMA

viernes, 11 de julio de 2008
"A mí qué Schuler"
Siempre bromea en serio cuando destapa una cerveza. “Así como los carros necesitan gasolina yo necesito chela.”
Es el menor de los cuatro hermanos Schuler, todos hombres de negocios que, al igual que los Baldwin en Hollywood, compiten por ser el más legendario. “He hecho de todo. He sido traficante de piedras preciosas, pero nunca de drogas. Tengo hermanos que se gastaron la fortuna de la familia. He estado a punto de morir doce veces, he sobrevivido a un intento de homicidio y a tres divorcios”.
Le tomó cinco años publicar su primer libro: A mí qué Schuler. El prefacio: “Hago de todo… menos mariconadas”. Fueron dos mil ejemplares de chistes y recetas de cocina, sus dos especialidades.
Desde la barra del bar Harry recuerda:
—Cuando me acuchillaron me quedé con las tripas al aire. Tuve que meter todo yo mismo. Cuando desperté del coma, al primero que vi fue a Alfredo Bryce. ¿Te imaginas? Nos habíamos hecho muy amigos en el hotel. Me entregó lo que había escrito sobre mí, Harry, Corazón de León. Cuando me preguntó si tenía algo que corregir le dije que sólo había una cosa que me molestaba. Él se preocupó. Hermano, Kassian es con K, no con C. Pidió al ilustrador que me dibujara con bigote para
—¿Quién te quiso matar, Harry?
—La envidia. Cuando te va bien, te envidian. Cuando te va mal, también.
Contra la envidia Harry prepara y reparte muchos pollos a la brasa, como los que hicieron célebre a su padre, Roger Schuler, fundador de la Granja Azul.
El manuscrito sobre esta amistad entre copas está enmarcado en la suite que ocupó Bryce, y luego Harry. La revista Bienvenida de la desaparecida Faucett publicó el cuento.
Kassian pasa las tardes en el sofá del bar de Punta Ballenas junto con los dos labradores y los dos gatos. Cabello al rape, maneras amables, concisas; músculos anchos de soldado. Va al colegio en Órganos. Buzo azul, cuaderno camisa blanca y tabla de surf. A sus dieciséis ya tiene su propia visión del mundo:
—¿Por qué se están muriendo los pelícanos, Kassian?
—Por la contaminación. Le rompí a uno la cabeza con una piedra, estaba sufriendo, pero todos los gringos se me vinieron encima. Les pregunté, ¿acaso son biólogos o veterinarios?
Harry y Kassian se persiguen en la orilla. Señalan un lobo marino a la deriva a sus pies.
—Se lo ve amigable- dice Harry.
—Será porque ya está viejo. Eso no es normal- dice Kassian.
El cuarto hijo de Harry está en camino. Lo llamará Fortunato. “Si ya la cagué tantas veces algo bueno tendrá que traerme”. Harry vive en Máncora también porque prefiere el alboroto de las olas al de las mujeres que le reclaman pensión alimenticia y paternidad, “yo no me busco los pleitos, los pleitos me buscan a mí”.
Abre un plano topográfico como si se tratase del mapa del tesoro. Sigue con el índice la ruta de su proyecto urbano-turístico al que ha registrado como PUnTA MADRE. Además de Punta Ballenas es dueño de cincuenta y nueve hectáreas que planea convertir en la primera ciudad modelo de Máncora. Embarcadero, parque de diversiones, costanera, edificios multifamiliares, asilo de ancianos, caballerizas grifo. Lo presentó al gobierno de Fujimori y dice que le objetaron “un puente”. Cuando quitó el puente ya Fujimori había caído. A Harry también le gustaría que la primera playa gay esté en el norte. Pero como presidente del Comité de Gestión y Desarrollo Turístico de las Playas de Talara (COGEDETUPLATA), busca una oportunidad en el Ministerio de Turismo para hacer de Máncora una reserva ecológica.
—¿Y en qué me beneficio yo en el COJEDETUPLATA?
—¿En qué te beneficias?
—Ayudo a salvar el banco de Máncora- se quita los lentes negros que siempre lleva. Acá hay más de mil setecientas especies de peces.
—No se acerquen que mis perros les arrancan los huevos. Los pescadores se matan de risa. “Cuando llegué a Máncora me robaban a cada rato las artesanías de la terraza. Fui a una reunión de pescadores y me puse a hablar por teléfono. Le dije a un amigo que iban a llegar mis ocho perros de Lima. Como había bulla me puse a gritar, cada vez más alto, que estos perros sabían arrancar los huevos y que había olvidado la palabra clave para que atacaran, pero que de un momento a otro la recordaría.”
—¿Te acordaste?
—No, era mentira, pero nunca más me robaron nada.
—¿Y te has vuelto a ver con Bryce?
—No, ya hemos dejado el trago, pero si alguna vez lo conoces dile que lo extraño.
Presentación de Herencia de familia

jueves, 10 de julio de 2008
¿Y las editoriales independientes en la Feria del Libro?

Esta es la nota de prensa:
La Cámara Peruana del Libro obstaculiza la participación de veinte editoriales peruanas, en la Feria Internacional del Libro FIL-LIMA 2008. Entre las editoriales, agrupadas en la Alianza Peruana de Editores (ALPE), se cuentan Ediciones PEISA, Jaime Campodónico, Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Asociación Cultural Antares, Sarita Cartonera, Estruendomudo, Matalamanga, entre otras.
Ediciones PEISA había asumido la distribución de las publicaciones de ALPE en un stand dedicado a la producción editorial independiente del Perú. Sin embargo, más de diez días después de la suscripción del contrato de arriendo de dicho stand, el Consejo Directivo de la Cámara Peruana del Libro (CPL), institución encargada de organizar la FIL-LIMA 2008, decidió despojar a PEISA de los espacios alquilados para la distribución de los libros de ALPE.
El Consejo Directivo de la Cámara Peruana del Libro se ha negado a responder formalmente a los pedidos de restitución formulados tanto por ALPE como por Ediciones PEISA, y ha pretendido descalificar a ALPE aduciendo falsamente que se trata de una “asociación informal”.
Los editores de ALPE declaran sentirse vulnerados en su derecho a la libre asociación y en su derecho a ser distribuidos y comercializar sus libros a través de los circuitos disponibles en el Perú. Asimismo declaran haber respetado el reglamento interno de la Cámara Peruana del Libro con respecto a su participación en la feria.
Aparentemente el Consejo Directivo de la Cámara Peruana del Libro siente recelo ante la existencia de cualquier otra forma asociativa que tenga que ver con la producción de libros.
Ante esta situación, importantes asociaciones de editores tales como la Alianza Internacional de Editores y la Asociación Editores de Chile, han declarado su solidaridad con ALPE y han puesto en duda su participación en la feria si el consejo directivo de la Cámara Peruana del Libro no restituye los espacios alquilados.
Suscribo lo que dice Iván Thays en su blog: "Quizá los de la Cámara Peruana del Libro no se han dado cuenta de lo grave que es esto. Justo cuando el día de hoy todos los medios anuncian, con entusiasmo, la realización de la Feria Internacional del Libro 2008, aparece una denuncia, a manera de pronunciamiento, contra la organización de la CPL. Al parecer, la Cámara Peruana del Libro no acepta que una entidad com la Alianza Peruana de Editores Independientes (que agrupa a todas, o casi todas, las editoriales independientes importantes del Perú) participe con un stand en la FIL Lima 2008. Es raro, porque años atrás varias editoriales independientes (como Estruendo Mudo, Sarita Cartonera, los asociados en Punche Editores, entre otras) han tenido muy dinámicos stands en la FIL, ¿por qué este año les negarían el acceso? Por lo que he podido entender, el problema no es contra las editoriales individualmente, sino contra la posibilidad de que exista un gremio que las agrupe y que, en cierto modo, le "haga competencia" a la propia Cámara. La censura sería, entonces, un castigo contra una Asociación libre y democrática (y no "informal" como ellos dicen) que podría en el corto, mediano o largo plazo contrapesar el monopolio de la CPL".
miércoles, 9 de julio de 2008
Macana y su debut con EP descargable
Son 6 temas grabados entre enero y marzo en el Estudio Descabellado de Barranco (Suda, Cuchillazo, La Mente, La Forma), con un sonido influenciado por la psicodelia, el funk y el rock alternativo de los 90.
lunes, 7 de julio de 2008
Definitivamente, tal vez

viernes, 4 de julio de 2008
El Cinematógrafo- julio

El Cinematógrafo de Barranco, como siempre, proyecta excelentes películas este mes. Para disfrutar un ciclo dedicado a Dino Risi, Truffaut, Pollack, entre otros, y los viernes literarios a Poe.
Aquí un adelanto...
VIERNES 46:30 p.m. El Soldadito (Jean Luc Godard) (Francia, 1963)
50 AÑOS DE LA NUEVA OLA FRANCESA
8 p.m. La Coleccionista (Eric Rohmer) (Francia, 1967)
50 AÑOS DE LA NUEVA OLA FRANCESA
9:30 p.m. Historias Extraordinarias (Federico Fellini, Louis Malle, Roger Vadim) (Francia, 1968)
VIERNES LITERARIOS: EDGAR ALLAN POE
SÁBADO 5
4 p.m. Apuntes de Frank Gehry (Sydney Pollack) (EE.UU., 2005)
HOMENAJE A SYDNEY POLLACK
5:20 p.m. El Estafador (Dino Risi) (Italia, 1959)
HOMENAJE A DINO RISI
6:45 p.m. Una Mujer es una Mujer (Jean Luc Godard) (Francia, 1961)
50 AÑOS DE LA NUEVA OLA FRANCESA
8:10 p.m. Vivir su Vida (Jean Luc Godard) (Francia, 1962)
50 AÑOS DE LA NUEVA OLA FRANCESA
9:30 p.m. Un Agujero en mi Corazón (Lukas Moodysson) (Suecia, 2004)
EROTIKÓN
DOMINGO 6
4 p.m. Mafalda, la Película (Carlos Márquez) (Argentina, 1979)
MATINÉ
5:15 p.m. El Sorpasso (Dino Risi) (Italia, 1962)
HOMENAJE A DINO RISI
7 p.m. Las Cosas de la Vida (Claude Sautet) (Francia, 1969)
RETROSPECTIVA: CLAUDE SAUTET
8:30 p.m. Pierrot el Loco (Jean Luc Godard) (Francia, 1965)
50 AÑOS DE LA NUEVA OLA FRANCESA
LUNES 7
6:30 p.m. Cortos Ganadores de Conacine (Perú, 2007)
“Angelita” (Bruno Ascenzo), “Conversations II” (Marianela Vega), “Taxista” (Enrica Pérez) y “Un tal Nacho” (Sergio Barrio). LUNES DE CINE PERUANO: CORTOMETRAJES GANADORES DE CONACINE
8 p.m. Bobby Deerfield (Sydney Pollack) (EE.UU., 1977)
HOMENAJE A SYDNEY POLLACK
MARTES 8
6:30 p.m. San Clemente (Raymond Depardon) (Francia, 1982)
MARTES DE DOCUMENTAL: RAYMOND DEPARDON
8 p.m. Vida Difícil (Dino Risi) (Italia, 1961)
HOMENAJE A DINO RISI
JUEVES 10
6:30 p.m. Los Carabineros (Jean Luc Godard) (Francia, 1963)
50 AÑOS DE LA NUEVA OLA FRANCESA
8 p.m. Dos o Tres Cosas que yo sé de Ella (Jean Luc Godard) (Francia, 1967)
50 AÑOS DE LA NUEVA OLA FRANCESA
9:30 p.m. Hecho en Hong Kong (Fruit Chan) (Hong Kong, 1997)
JUEVES ASIÁTICOS: FRUIT CHAN
miércoles, 2 de julio de 2008
Kafka inmortal

Todas las metamorfosis que Kafka nos permite experimentar cada vez que lo leemos, nos conducen a recordarlo hoy más que nunca ante un nuevo aniversario de su partida. Como dice Carlos Fuentes, a los escritores muertos hay que rendirles homenaje, leyéndolos.
Ante la Ley, versión de Jorge Luis Borges:
Hay un guardián ante la Ley. A ese guardián llega un hombre de la campaña que pide ser admitido a la Ley. El guardián le responde que ese día no puede permitirle la entrada. El hombre reflexiona y pregunta si luego podrá entrar. "Es posible", dice el guardián, "pero no ahora". Como la puerta de la Ley sigue abierta y el guardián está a un lado, el hombre se agacha para espiar. El guardián se ríe, y le dice: "Fíjate bien: soy muy fuerte. Y soy el más subalterno de los guardianes. Adentro no hay una sala que no esté custodiada por su guardián, cada uno más fuerte que el anterior. Ya el tercero tiene un aspecto que yo mismo no puedo soportar". El hombre no ha previsto esas trabas. Piensa que la Ley debe ser accesible en todo momento a todos los hombres, pero al fijarse en el guardián con su capa de piel, su gran nariz aguda y su larga y deshilachada barba de tártaro, resuelve que más vale esperar. El guardián le da un banco y lo deja sentarse junto a la puerta. Ahí, pasa los días y los años. Intenta muchas veces ser admitido y fatiga al guardián con sus peticiones. El guardián entabla con él diálogos limitados y lo interroga acerca de su hogar y de otros asuntos, pero de una manera impersonal, como de señor poderoso, y siempre acaba repitiendo que no puede pasar todavía. El hombre, que se había equipado de muchas cosas para su viaje, se va despojando de todas ellas para sobornar al guardián. Éste no las rehusa, pero declara: "Acepto para que no te figures que has omitido algún empeño". En los muchos años el hombre no le quita los ojos de encima al guardián. Se olvida de los otros y piensa que éste es la única traba que lo separa de la Ley. En los primeros años maldice a gritos su destino perverso; con la vejez, la maldición decae en rezongo. El hombre se vuelve infantil, y como en su vigilia de años ha llegado a reconocer las pulgas en la capa de piel, acaba por pedirles que lo socorran y que intercedan con el guardián. Al cabo se le nublan los ojos y no sabe si éstos lo engañan o si se ha obscurecido el mundo. Apenas si percibe en la sombra una claridad que fluye inmortalmente de la puerta de la Ley. Ya no le queda mucho que vivir. En su agonía los recuerdos forman una sola pregunta, que no ha propuesto aún al guardián. Como no puede incorporarse, tiene que llamarlo por señas. El guardián se agacha profundamente, pues la disparidad de las estaturas ha aumentado muchísimo. "¿Qué pretendes ahora?", dice el guardián; "eres insaciable", 'Todos se esfuerzan por la Ley", dice el hombre. "¿Será posible que en los años que espero nadie ha querido entrar sino yo?". El guardián entiende que el hombre se está acabando, y tiene que gritarle para que le oiga: "Nadie ha querido entrar por aquí, porque a ti solo estaba destinada esta puerta. Ahora voy a cerrarla".
martes, 1 de julio de 2008
Hemingway inédito

lunes, 30 de junio de 2008
Carson McCullers y Flannery O´Connor

La voluntad de la fatalidad
Carson McCullers y Flannery O´Connor hubieran podido respetarse, intoxicarse una de la otra, porque sus vidas transitaron siempre paralelas al mítico río que configuró su territorio literario. Nacidas y criadas en Georgia, fueron testigos privilegiados de la misma realidad: Los campos atravesados por el Mississipi, el Sur que perdió la guerra, la esclavitud, el racismo que fermentó al Ku Klux Klan.
Por eso sus obras, inspiradas en la fatalidad, los seres extraños y conflictuados, el influjo del imaginario colectivo, las convirtieron en representantes del llamado “gótico sureño”. Un universo en el que los monstruos siempre son personas, todo lo bello es valorado en contraste con lo repugnante y lo trágico suele ser comedia brutal. Una tradición literaria que comenzó con Mark Twain, despegó con William Faulkner, Katherine Anne Porter, Eudora Welty, y sigue dando batalla con Cormac McCarthy.
Un par de publicaciones en español nos acercan a la importancia de su obra. Los Cuentos completos de Flannery O´Connor, de Lumen, con prólogo de Gustavo Martín Garzo. Y El aliento del cielo, prologado y comentado por Rodrigo Fresán para Seix Barral, que recoge los cuentos de Carson McCullers y las novelas cortas Reflejos en un ojo dorado, Frankie y la boda y aquel “extraño cuento de hadas” como calificó a La balada del café triste.
La relación a distancia estuvo llena de malos entendidos
Comenta Fresán en El aliento del cielo que Carson McCullers constantemente denunciaba a los escritores que creía la habían plagiado, entre ellos Truman Capote, Harper Lee y Flannery O´Connor. “Cuando se le preguntó si había leído el último libro de relatos de O´Connor, respondió: Bueno, lo empecé y no lo he terminado. Pero lo leí lo suficiente como para darme cuenta de cuál es la escuela a la que asistió, y tengo que admitir que ha aprendido muy bien la lección.” En respuesta O´Connor dijo de Reloj sin manecillas de McCullers: “Absolutamente la peor novela que he leído.”
Pero existen varios sutiles puntos de contacto
Ambas se formaron con las experiencias de su infancia, y coincidieron en escoger su segundo nombre por masculino. Conocieron el éxito siendo aun jóvenes, y en algún momento de sus vidas visitaron la colonia artística de Yaddo, Nueva York; sus novelas fueron llevadas al cine por el mismo director, John Huston. No tuvieron suerte en el amor, y murieron por enfermedades que las condenaron al dolor y la postración.
Mary Flannery O´Connor nació en 1925 en Savannah, como única hija de una familia católica en tierra de protestantes. La espiritualidad de la región marcó desde un inicio su escritura, tanto como la muerte de su padre, de lupus, en 1941. A los doce años se mudó con su familia a Milledgeville, donde su madre tenía un rancho, para estudiar en el Georgia State College for Women. Continúo su aprendizaje en la Universidad de Iowa. Tomó clases de escritura creativa con Paul Engle y luego obtuvo un Master. Tenía 21 años cuando publicó su primer cuento, El geranio. Una historia que mostró el interés de O´Connor por la psicología de los personajes, a partir de un narrador omnisciente y distante que conduce al lector de la mano hasta una explosión irónica, reveladora, que parece liberarlos:
“El negro lo acompañó por el corredor, agarrándolo del brazo. Seguro que daba la impresión de que iba enlazado al brazo de aquel negro.
Fueron derechitos a la puerta del viejo Dudley. Y ahí el negro le preguntó:
-¿Es de por aquí?
El viejo Dudley negó con la cabeza, la vista clavada en la puerta. Todavía no había mirado al negro. Mientras subían las escaleras, no había mirado al negro.
-Ya verá –le dijo el negro-, es un sitio estupendo… cuando se acostumbre.”
O´Connor escribía sobre la ciudad que teme o rechaza a los emigrantes, la imposibilidad de comunicación, la violencia del silencio. También sobre la religión inoculada en la sangre desde el nacimiento –el libre albedrío para violar el designio de Dios, el bien y el mal, la tradición bíblica, la misericordia. La fe-. Porque la gracia, la redención y la solvencia moral conforman su mundo. Escribió sobre esos temas como los que vulneran el equilibrio natural de las cosas para instaurar otro orden. En Un hombre bueno es difícil de encontrar, uno de sus cuentos más famosos, un asesino, El Desequilibrado, es reconocido por la abuela de una familia que hace un viaje en auto. Es ella, racional y religiosa –todo lo juzga-, la egoísta que abre la boca primero, obligándolo a matarlos. Y el asesino dice de sí mismo: “Me hago llamar el Desequilibrado porque no puedo hacer que las cosas malas que he hecho se correspondan con lo que he soportado durante el castigo”.
Luego de vivir en Yaddo, pasó en 1949 una temporada en Connecticut junto con Robert y Sally Fitzgerald, sus futuros albaceas literarios.
El lupus, que había acabado con su padre, comenzó poco tiempo después a castigarla de manera lenta y progresiva. Para terminar su primera novela, Sangre sabia, volvió a su rancho, Andalusia. Este espacio le brindó un fuerte entorno para desarrollar su ficción. “Escribo todos los días al menos dos horas y paso el resto del tiempo en sociedad con los patos”. La crianza de patos, gansos, pavos reales, fue su segunda pasión. Los recreó los trece años que le quedaron de vida.
Triunfal, como la cola de un pavo real, ingresó Carson McCullers en la literatura. A los 23 años alcanzó la fama y la atención de la crítica con su primera novela. El corazón es un cazador solitario trata sobre la amistad entre dos sordomudos y la eterna soledad:
“Los mudos no tenían amigos y, exceptuando sus horas de trabajo, estaban siempre solos. Pasaban tanto tiempo solos, que todos los días eran iguales y ya nada parecía perturbarlos.”
Había nacido en Columbus en 1917. Con un innato talento para la música, estudió piano con Mary Tucker, la primera mujer por la que sintió devoción. A los quince contrajo fiebre reumática. Un mal diagnóstico devino en diecisiete internamientos a lo largo de su vida y la inmovilización del lado izquierdo del cuerpo a los veintinueve. Con una sola mano escribió durante diez años.
Fue por su frágil salud, sumado al traslado de Mary Tucker a otra ciudad, que abandonó el futuro que le esperaba como concertista y comenzó a escribir con la misma entrega que dedicó en un inicio a la música. Pero nunca la dejó del todo, pues supo hacerle un espacio en su universo creativo, como en Madame Zilensky y el rey de Finlandia.
Leer a los grandes escritores rusos en la adolescencia le permitió comprender y comprometerse con las divisiones de su región. Escribió: “Se puede considerar al ruso y al sureño como tipos nacionales que tienen en común ciertos rasgos psicológicos perfectamente reconocibles (hedonismo, imaginación, pereza, sensibilidad)-una verdadera semejanza de primos hermanos-.”
A los 18 se enamoró de Reeves McCullers, un oficial que aspiraba a escritor. Dos años después se casaron. Funcionaban en las contradicciones, en las interminables peleas, en el alcoholismo que finalmente los atrapó. Se divorciaron y se volvieron a juntar, condenados el uno al otro. Ambos eran homosexuales. Reeves vivía en la vergüenza y acabó suicidándose en 1953, mientras Carson se enamoraba de una manera compulsiva y no ocultaba su obsesión por las mujeres. A la escritora suiza Annemarie Clarac-Schwarzenbach le dedica la entonces controversial Reflejos en un ojo dorado.
En 1941 se internó en Yaddo, donde escribió casi toda su obra: La balada del café triste, Frankie y la boda, y Reloj sin manecillas.
Nueve años más tarde, a los cincuenta, murió.
Pese a su agnosticismo, sus personajes, a veces discapacitados tanto física como emocionalmente, están marcados por la compasión y la irreversible búsqueda del amor. “Supongo que mi tema central es el de la soledad espiritual”, “No me gustaría vivir si no pudiese escribir… La escritura no es sólo mi modo de ganarme la vida: es como me gano mi alma… es mi modo de buscar a Dios”.
Según la crítica, O´Connor es la maestra del cuento; consigue escaparse del melodrama, aunque a veces no de cierto tufillo moralizante. Mientras tanto, McCullers es la dueña de la novela de una manera consecuente con su historia espiritual. Dos escritoras con sangre sabia que consiguieron el milagro de que las palabras permanezcan transformándose continuamente en la memoria de sus lectores.
El Arca peruana






